- $300
- OXXO
- 🛒Súper
- Santander
El caso de siempre. Todo claro, así que se guarda solo y te deja deshacer.
Hablando, con la foto del ticket, pagando con el iPhone o, si de plano no se puede, escribiendo. Todas terminan en el mismo lugar: un gasto ordenado en tu historial.
No hay comandos que aprender ni un orden que respetar. Sonanta está hecha para cómo se habla de dinero en México: «el súper», «la Santander», «12 mil», «antier».
El caso de siempre. Todo claro, así que se guarda solo y te deja deshacer.
Te acordaste dos días después. La fecha se acomoda sola.
Pagaste tú y lo dices una vez. Los $900 cuentan completos y cada quien queda pendiente.
Dos palabras bastan. Uber es un comercio conocido, así que llega con su categoría y se guarda solo.
No es un gasto de hoy: se guarda como suscripción y te avisa antes de cada cobro. Ver avisos
Cada mensualidad entra sola el día que toca, no los 12 mil de golpe. Ver compras a meses
Una categoría que creaste tú. La reconoce por su nombre en cuanto existe.
Con el mismo botón también preguntas. La respuesta llega al momento. Ver preguntas
En el metro, en el súper sin señal o en un avión. El reconocimiento corre en el iPhone, así que la red no hace falta.
Se transcribe en el teléfono y se descarta. No hay una grabación tuya en ningún lado, tampoco en tu iPhone.
La app está en los dos idiomas y se acomoda al de tu iPhone.
Para quien registra en la noche, de memoria. En vez de dictar cinco gastos con cinco tarjetas, lo cuentas todo de corrido, como se lo contarías a alguien, y Sonanta los separa y los registra.
Hasta el candado. Se queda escuchando sin que sostengas nada, y una barra te dice cuánto cabe todavía.
Con tus «este», tus «ah, y ayer…» y tus «no, perdón, fueron 320». Apple Intelligence entiende las correcciones y a qué gasto va cada cosa.
Cada uno con su monto, su comercio, su categoría y su fecha. La pantalla queda libre desde que terminas, y si algo no te convence, lo deshaces.
Todo pasa en tu iPhone. Lo lee el modelo de Apple Intelligence que vive en el teléfono, sin servidor de por medio. Necesita un iPhone con Apple Intelligence; sin ella, sigues registrando un gasto a la vez.
Casi todo lo que dictas se entiende al instante. Pero un comercio que nunca había oído, una cuenta o una fecha rara dejaban la tarjeta a medias. Ahora, antes de enseñártela, Sonanta se lo pregunta a Apple Intelligence.
«300 en el OXXO» no espera a nadie. «Dos cafés de 85 cada uno en la cafetería de la esquina», sí: son dos números y un lugar nuevo.
El monto tiene que salir de lo que dijiste —170 es 2 por 85— y lo que Sonanta ya sabía de ti manda sobre cualquier suposición.
Lo que completó llega marcado como sugerido. Y si tarda, tocas «No esperar» y la tarjeta abre con lo que ya se había entendido.
Con el tiempo pregunta menos: cuando confirmas un comercio nuevo, Sonanta lo aprende y la próxima vez ya no duda.
Todas estas puertas llevan al mismo sitio: Sonanta ya escuchando.
Sin sacar el teléfono del bolsillo. Siri abre Sonanta escuchando y tú dices el gasto.
Una presión y Sonanta ya está escuchando. En Ajustes hay una guía para dejarlo listo.
En los iPhone que tienen botón de Acción.Lo que llevas hoy y en el mes, a la vista. Un toque y a registrar.
Búscala desde la pantalla de inicio o métela en tus propios atajos. También abre escuchando.
En una junta, en la fila del súper o con las manos ocupadas: apuntas la cámara al ticket y Sonanta lee el monto, el comercio y la fecha. La foto se procesa en tu iPhone y no sale de ahí.
El escáner detecta los bordes del papel y lo recorta solo, aunque esté arrugado o torcido.
Saca el total, el comercio y la fecha sin conexión. Ignora el subtotal, el IVA y el cambio.
Revisas la tarjeta, corriges si hace falta y queda en tu historial como cualquier otro gasto.
Tickets impresos. Los escritos a mano todavía no los lee bien; esos, mejor díctalos.
Acercas el teléfono a la terminal y Sonanta se entera del comercio y el monto. El pago te espera en una bandeja hasta que lo confirmes, sin pedirte las claves de tu banco y sin que nada salga de tu iPhone.
Un toque desde Ajustes → Registro. Viene armado: no hay campos que llenar ni nada que configurar a mano.
Ni un paso más de los que ya das. Sonanta no interrumpe el pago y ni siquiera necesita estar abierta.
El pago espera en la bandeja de la captura. Lo que ya confirmaste varias veces en el mismo comercio entra solo, con deshacer a la mano.
Solo pagos sin contacto con el iPhone. El efectivo, las transferencias y las compras en internet los sigues dictando.
Un teclado numérico, el monto, la categoría y listo. Cuenta igual que dicho, y está a un toque desde la misma pantalla de captura.
Es el plan B, no el plan. Si te descubres escribiendo todos los días, prueba con el widget o Siri: suele ser más rápido que desbloquear.
Pagaste la cena de cuatro. Registras los $1,200 completos y apuntas quién te debe qué. Cuando alguien te paga, lo marcas y ya.
«Cena 1,200, Ana me debe 300 y David me debe 300», o desde el detalle del gasto cuando te acuerdes.
Lo que pagaste es lo que salió de tu cartera. El resumen no finge que gastaste menos.
Después de un par de veces, «Ana» ya es Ana, sin volver a escribirla.
Te deben$600
Lo corriges una vez y ya no vuelve a preguntar. Todo lo aprende en tu iPhone: no hay un modelo en la nube mejorando con tus gastos.
«La roja», «la de nómina», «la Nu». Se lo dices una vez y ya sabe cuál es. Si mencionas una que no tienes dada de alta, te ofrece crearla.
La tiendita de la esquina no está en ningún catálogo. La primera vez le pones categoría; desde la siguiente, ya llega con ella.
Créalas con su nombre, su color y su ícono, y cambia los de las que ya vienen. Las reconoce cuando las dices.
Catorce días con todo abierto. Si te quedas, $149 una sola vez. Si no, no hay nada que cancelar.
Para iPhone con iOS 17 o superior.